martes, 11 de diciembre de 2018

Número 40 de entreTodos

La visión de una madre

La visión de una madre

25-10-2012


“No imagino el futuro de Fran en casa; quiero que vea el mundo y se pelee con él”

 

Desde el primer momento la naviega Mª Carmen Fernández supo que a su hijo Francisco García Fernández –que acaba de cumplir 18 años- le ocurría algo, pese a la negativa de los profesionales médicos a los que acudió en los primeros años. Por eso, cuando finalmente le dieron la razón, respiró aliviada. En esta entrevista recuerda sus primeros pasos, la escolarización de Fran en Edes y el futuro que sueña para él.

¿Cómo te diste cuenta de que a Francisco le pasaba algo?
-Tuve un embarazo genial y un parto mejor, en tres cuartos de hora el niño estaba fuera, pero con un año no hablaba nada de nada y empecé a preocuparme. Yo le decía al pediatra que mi hijo mayor a esa edad ya hablaba correctamente y él me respondió que eso era lo raro. Luego empezaron a hacerle pruebas en Jarrio y todo era normal, hasta llegar al escáner. Entonces me dijeron que era posible que hubiera tenido una falta de oxígeno durante el parto.

¿Cómo afrontaste la noticia?
-Es muy duro, pero cuando buscas desesperadamente una explicación a algo y, por fin, la tienes…pues te quedas tranquila. Yo sabía que algo había y quería una explicación.

¿Cómo es la relación de Fran con sus dos hermanos?
-Con el mayor (Víctor, 27 años) es muy buena, Fran tiene en él un ejemplo a seguir y fue el que le enseñó a leer. Con el pequeño (César, 9 años) no es tan buena porque le hace más de rabiar. Víctor llevó muy mal la noticia de que a Fran le pasaba algo y creo que aún no lo comprende o no lo quiere aceptar.

¿Recuerdas tu primera visita a Edes?
-El día que supe de este colegio se me abrió la puerta del cielo. Vine con una amiga y nos costó un poco encontrarlo. Recuerdo que había mucha arena en el patio y un tractor y que Fran se subió rápidamente encima. Los demás padres siempre cuentan que la primera impresión les costó y que marcharon llorando para casa, pero yo debo ser un poco rara porque me fui contentísima. La verdad es que pensé que el neno en la escuela a la que iba era menos que el último, ya que estaba todo el día en una esquina y no se relacionaba con nadie, y aquí iba a ser el primero. Marché como si me hubiera tocado la lotería. Me costó más convencer a mi entorno, pero como soy
muy terca al final lo logré.

¿Qué cambios notaste en él una vez se integró en Edes?
-Cambió de tal manera que a los pocos meses ya hablaba. Empezó aquí un 9 de octubre del año 2000 y en las Navidades
ya no tenía pañales. No me arrepiento de nada.

¿Qué futuro sueñas para él?
-En casa no lo quiero, eso lo tengo claro. Mucha gente dice que pensar así es ser egoísta pero yo quiero que vea el mundo y se pelee con él. No me quiero morir y dejar un cargo a nadie, así que espero que tenga un futuro y sea feliz.

¿Qué les diría a las familias que no reconocen la discapacidad de sus hijos?
-Que espabilen y que acepten lo que tienen. Cuando hay una cosa, hay que verla porque, si no lo haces, estás perdiendo el tiempo.

Sentimos no poder ofrecerle el widget de Facebook al no haber aceptado nuestra Política de cookies.

Puede aceptarla para que aparezca. Más información aquí.