miércoles, 26 de septiembre de 2018

Número 40 de entreTodos

La visión de un voluntario

26-10-2012

Yago González, natural de El Espín (Coaña), se convirtió hace cuatro años en el primer voluntario de Finca El Cabillón.
Apasionado y defensor de la agricultura ecológica, campo en el que hace años desarrolló una experiencia profesional, decidió involucrarse en este proyecto y cada jueves por la tarde pasa unas horas trabajando en el
centro. Pero además de su vínculo con Finca, Yago colabora activamente con la ‘Compañía Ilusiones’, el grupo teatral formado por ex alumnos del colegio Edes.

¿Cómo conociste el proyecto de Finca y por qué decidiste implicarte?
-Conozco Edes desde hace muchos años a través de mi amistad con Elena. Me planté allí antes de que hubiera proyecto
de voluntariado en finca y lo inauguré. Lo hice para rellenar un hueco que me había quedado por haber dejado la
agricultura ecológica y también porque es un proyecto que lo tiene todo: produce alimentos sanos y de calidad, enseña a la gente que se puede producir sin degradar el medio y además por su faceta social, que es la guinda del pastel. Es un proyecto muy especial, muy hermoso y muy completo.

-¿Estabas familiarizado con el trato con personas con discapacidad?, ¿Te costó?
La verdad es que no estaba familiarizado en el trato, pero con el personal de Finca no me costó nada. Me costó más en el colegio con los chicos con más necesidades de apoyo;hay una barrera más difícil y digamos que aún no sé bien cómo comunicarme.

-¿Qué te aporta la experiencia como voluntario?
-Pues un gran placer. Ir una vez a la semana es una fuente de alegría permanente. Pero la verdad es que veo a los trabajadores de Finca como compañeros, no distingo si tienen o no discapacidad.

-¿Por qué debería la gente hacerse voluntaria?
-Es una experiencia que te devuelve más de lo que das, es muy enriquecedora y sana para esta sociedad educada en
el individualismo. Digamos que el voluntariado rescata la parte más humana, te permite ser más lo que somos: seres humanos.
Es muy recomendable y además es una terapia para dejar de pensar en uno mismo.

-Fundación Edes lleva años trabajando para romper barreras, fomentar la igualdad y cambiar la visión que la gente tiene de las personas con discapacidad. ¿Lo consigue?
-La forma en que Edes trata la discapacidad es hermosa, limpia y justa, pero a la gente le sale siempre ese espíritu paternalista, de protección…
Edes trabaja en la línea contraria pero creo que queda mucho por hacer.

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